Cómo estar solo
Hubo un tiempo en el que Barack Obama no tenía que preocuparse por el control de los republicanos de la Cámara de Representantes ni por las filtraciones de Wikileaks. Era un tiempo en el que podía dedicarse a la literatura1. Ese tiempo, que ahora parece tan lejano, era el pasado verano. Mister President fue uno de los primeros en leer la que terminaría siendo una de las novelas del año (si no LA novela del año): Freedom, de Jonathan Franzen. Yo, movido por un consumismo impulsivo, compré la novela para dejarla en un cajón hasta ayer. Idéntico destino había corrido otro libro de Franzen que compré ese día titulado How to be alone hasta que un tweet de este señor me hizo prestarle atención.
El libro es una recopilación de ensayos aparecidos en revistas como The New Yorker o Harper’s Magazine y trata temas que van desde el Alzheimer hasta las nuevas tecnologías. Me gustaría fijarme en un artículo en concreto llamado Why bother? (The Harper’s Essay)2. En él Franzen se pregunta qué es un lector y por qué lee, investiga el impacto de la televisión en el consumo de literatura y deja clara su postura acerca de la revista Time (no demasiado positiva, ya os lo digo). Pero por encima de todo creo que es interesante su idea sobre la Gran Novela Americana, considerando que éste es el hombre al que la revista Time (¡oh, la ironía!) ha dedicado una portada con el rótulo Great American Novelist.
Puntualizaré que el artículo es de 1996, lo que significa que es anterior Las correcciones (2001) y por supuesto a Freedom (2010). El tratamiento del tema en el libro es más extenso, pero este extracto debe ilustrar el parecer de Franzen sobre la vigencia de la novela social. La traducción es mía:
Es posible que la experiencia americana se haya vuelto tan extensa y difractada que una sola “novela social”, á la Dickens o Stendhal, no puede aspirar a reflejarla; quizá ahora se requieran diez novelas con diez perspectivas culturales diferentes. [...] Esperar que una novela resista el peso de toda nuestra trastornada sociedad -que nos ayude a resolver nuestros problemas contemporáneos- me parece un error particularmente americano. Escribir frases de tal autenticidad que se pueda tomar refugio en ellas: ¿no es suficiente?¿No es ya mucho?
- TRANQUILOS, esta entrada no trata de literatura escrita por él. [volver arriba]
- El título original con el que fue publicado era Perchance to dream: In the age of images, a reason to write novels. [volver arriba]


Ciertamente, USA contiene una cantidad de tensiones culturales, idiomáticas, sociales, religiosas y políticas tal que resulta casi inimaginable una obra capaz de aglomerar y quintaesenciar su vida “espiritual”. Eso de la Gran Novela Americana es una quimera que la literatura estadounidense lleva persiguiendo desde hace hace no menos de 150 años, y seguramente le tocará perseguirla otros tantos. Si Moby Dick no lo es, si La Letra Escarlata no lo fue, si El Gran Gatsby no lo fue, si La Trilogía de Nueva York, Las Uvas de la Ira, Submundo y La Broma Infinita no lo son, entonces Freedom tampoco lo logrará: esto es síntoma de una dificultad estructural, de un límite interno.
Freedom es una muy buena novela, pero sería triste que fuese lo mejor que una literatura nacional pudiese ofreces.
Qué buena entrada, a todo esto, ¡y por sorpresa!