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La necesidad

Por 22 de mayo de 2011

Homeless

La línea que separa la buena literatura de los bestseller es delgada, borrosa y a menudo difícil de precisar. Bien sabido es que a lo largo de las épocas los gustos literarios y las apreciaciones de los lectores varían y lo que en un tiempo fue contemplado como entretenimiento para las masas, pienso para el cerebro de la más baja estofa, llega a convertirse en un clásico absoluto. Baste recordar la acogida inicial que tuvo el Quijote. No hace falta volver la mirada tan atrás, ya que en los últimos años hemos comprobado cómo un libro de innegable valor literario, como 2666, se convertía en la sensación de la temporada entre los lectores estadounidenses; el caso opuesto lo podría ejemplificar Umberto Eco, cuyas novelas están destinadas al estrellato y sin embargo no están carentes de un cierto calado literario.

Así pues cabe preguntarse ¿dónde está la frontera? ¿Qué determina que una obra caiga de un lado u otro? ¿Qué elementos diferencian la “buena literatura” del simple entretenimiento? No creo que exista una respuesta sencilla y tampoco que sea única1, podríamos hablar de muchísimos factores como la ambición por llevar un género más allá, un uso del lenguaje u otro, una memoria histórica del medio, la ambición de tratar temas de mayor calado y permanencia a lo largo del tiempo…Pero me gustaría centrarme en un elemento que se escapa del propio texto e incide en la disposición del autor: la motivación. Creo que una de las claves, uno de los factores que marcan el sino y la calidad2 de una obra es qué motiva al autor a llevarla a cabo. Si el objetivo final es agradar al público probablemente se caiga en el vicio de incluir tópicos, de no explorar nuevas posibilidades, de dejarse llevar. Si por el contrario el autor emprende la tarea de escribir una obra por convicción propia, por la necesidad de contar algo o de hacerlo de una determinada manera, es más probable que hallemos en ella elementos de interés, que pueda trascender las listas de ventas e instalarse en nuestro cerebro por una buena temporada.

Ya sabéis que en Dioptrías sentimos un especial afecto por Charles Bukowski, un canallita de primer nivel. En sus poemas encontramos alcohol, sexo y frecuentes visitas al hipódromo. Pero también hay hueco para la reflexión literaria. En el que hasta la fecha es su último recopilatorio publicado de forma póstuma encontramos estos versos: I’m not all-knowing but...

the best poems
it seems to me
are written out of
an ultimate
need.
and once the poem is
written,
the only need
after that
is to write
another.

  1. Estimadísimos lectores, si queréis aportar aquí vuestro punto de vista no olvidéis que estamos abiertos a propuestas, debates, críticas o donaciones masivas de dólares canadienses en nuestros comentarios. []
  2. Cuando hablo de buena o mala literatura, de mayor o menor calidad, imaginad siempre que lo hago entre comillas, ya que independientemente del símbolo que queramos atribuir a una obra encontraremos algo rescatable en la misma. Hay que vigilar antes de mostrarse taxativo con el trabajo que a otro puede haberle costado meses. []